EDUCACIÓN
> RELATO DE EXPERIENCIA
Artículo bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0).
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María Marta Rosa
Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina (IUPFA), Argentina
editorialiupfa@gmail.com
Este artículo narra y reflexiona sobre la experiencia de crear la Editorial IUPFA del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, puesta en marcha en el contexto de la pandemia de 2020. Desde una perspectiva a la vez testimonial y analítica, se abordan los fundamentos teóricos y prácticos que guiaron la construcción del sello editorial, inscribiéndolo en la tradición de las editoriales universitarias argentinas y en el linaje histórico de la Policía Federal como institución productora de conocimiento. El artículo desarrolla el concepto rector del equipo editorial: editar es cuidar, entendido como un proceso de acompañamiento, diálogo y construcción colectiva del texto que trasciende la mera gestión de imprenta. Se describen las funciones, la política editorial y el catálogo del sello, así como el flujo del proceso de trabajo. Se plantea también la particularidad de su doble filiación institucional –como instituto universitario y como dependencia del Ministerio de Seguridad–, que exige criterios propios de validación. El artículo concluye señalando dos desafíos centrales: facilitar el pasaje del saber práctico a la escritura publicable y lograr una inserción exogámica en los circuitos del debate académico y profesional.
Palabras clave: editorial universitaria; edición académica; políticas editoriales; Editorial IUPFA
The University Press as a Bridge. Experience and Reflections from Editorial IUPFA
This article narrates and reflects on the experience of creating Editorial IUPFA, the publishing house of the Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, launched in the context of the 2020 pandemic. From a perspective that is at once testimonial and analytical, the author addresses the theoretical and practical foundations that guided the construction of the imprint, situating it within the tradition of Argentine university presses and the historical legacy of the Federal Police as an institution that produces knowledge. The article develops the editorial team’s guiding principle –editing is caring– understood as a process of accompaniment, dialogue and collective construction of the text that goes beyond mere print management. It describes the imprint’s functions, editorial policy and catalogue, as well as the workflow. It also addresses the particularity of its dual institutional affiliation –as a university institute and as a unit of the Ministry of Security–, which requires distinctive criteria of validation. The article concludes by identifying two central challenges: facilitating the passage from practical knowledge to publishable writing, and achieving an exogamous insertion into the circuits of academic and professional debate.
Keywords: university press; academic publishing; editorial policies; Editorial IUPFA
En este artículo compartiremos nuestra experiencia al asumir el desafío de crear, desde cero, la editorial del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, Editorial IUPFA. Reseñaremos las ideas y acciones fundantes con las que enmarcamos este sello editorial, en permanente construcción. Creemos que es valioso dejar testimonio de nuestros primeros pasos, para compartirlos con la comunidad y con quienes se encuentren gestando espacios similares.
Con el vértigo y el entusiasmo que genera la hoja en blanco, lo primero que buscamos definir fue, para pensar, en función de eso, nuestro rol, qué es una editorial universitaria hoy. La pregunta, vertebral, buscaba establecer no solo el andamiaje del equipo editorial naciente, sino, fundamentalmente, qué necesitaba la institución de este nuevo ámbito, qué podríamos ofrecer a sus docentes, investigadores, estudiantes y personal.
Desde el inicio tuvimos presente que se nos convocaba a cubrir una vacancia impostergable: generar un espacio editorial que preservara y difundiera los conocimientos producidos en el IUPFA, y que al hacerlo, los pusiera en valor. El IUPFA es un ámbito privilegiado de producción y enseñanza de conocimientos estratégicos y específicos en el ámbito de la Seguridad. Debíamos generar un área capaz de centralizar la publicación de material académico y de posicionar a la institución como referente en el debate de su disciplina.
Paradójicamente, la editorial, ese canal privilegiado de diálogo con el afuera, nació en el encierro de agosto de 2020, cuando la pandemia se cernía sobre el planeta. Entre las postales indelebles de la época, marcadas por el dolor, la incertidumbre y también por la esperanza de salir mejores, nos encontramos bocetando la estructura del proyecto que debíamos poner en marcha. Investigamos, leímos y charlamos con colegas de la Red de Editoriales Universitarias (REUN); esto último fue clave y lo recomendamos enfáticamente. En este intercambio con profesionales de larga trayectoria encontramos recomendaciones valiosas acerca de qué ejes esenciales debíamos prever para garantizarnos un comienzo sin grandes zozobras. Como en la frase atribuida a Newton, fue “a hombros de gigantes” que diseñamos el plano de la editorial.
En paralelo a generar el andamiaje interno del área —normativa, catálogo, política editorial, manual de estilo y un largo etcétera— ya trabajábamos con los autores de nuestros primeros libros. La experiencia nos permitió comprender la necesidad de trascender la visión del libro como objeto físico. Porque devinimos editorial en el proceso mismo de editar, entendimos tempranamente que la labor es mucho más que la gestión de imprenta: hacer libros, editarlos y publicarlos no es sinónimo de imprimirlos. Desde nuestros primeros trabajos tuvimos claro que nuestra función no podía circunscribirse simplemente a “poner en papel” lo que la institución producía, sino que era necesario crear una práctica comunicativa que le diera sentido, valor simbólico y capital intelectual a la labor académica que sucedía puertas adentro. Fue en el trabajo con nuestros primeros autores que vislumbramos nuestro lugar: la construcción conjunta del libro.
Como señala Marybel Soto-Ramírez en 25 apuntes de la edición universitaria, una editorial universitaria es, ante todo, una institución de cultura y un espacio vivo. En ese sentido, asumimos que, como equipo editorial, debíamos constituirnos en garantes últimos de “la circulación de contenidos de calidad, resultantes de la labor sustantiva de la universidad para la promoción del diálogo, del intercambio académico y de la internacionalización” (2023, p. 25).
Hay en esta Institución una invaluable experiencia profesional y de campo articulada con un saber académico, que merece —y debe— ser publicada. Bajo esa premisa, acompañamos el proceso, poniendo nuestro oficio al servicio de quienes portan el conocimiento, concibiendo al libro como un producto de la sinergia entre autor y equipo editorial.
En un singular y profundo intercambio —cada autor, cada libro— procuramos sistematizar, estructurar y acompañar la escritura hasta que el texto llegue a su mejor versión posible, aquella que el autor tenía para decir y que el diálogo editorial ayuda a articular en su totalidad. De este modo, buscamos construir un catálogo coherente, sólido y confiable, no solo para nuestro propio ecosistema, sino para ocupar el lugar que nos corresponde en el debate académico y profesional. Para ello, nos propusimos pasar de la acumulación de informes a una curaduría de contenidos, a transformar el “informe de investigación” o la “guía de cátedra” no solo en un bien cultural, sino también en un material validado y puesto en discusión en la comunidad académica y científica, donde el comité editorial y las evaluaciones por pares funcionen como garantía de calidad. Comprendemos que sin este proceso de mediación, la producción académica corre el riesgo de caer en la endogamia editorial, y publicarse solo para el propio instituto, perdiendo su potencial de impacto real en la sociedad. Tal como plantea Patricia Arévalo, “la formalización de procesos editoriales que incluyan la evaluación y los pares externos, dado que la calidad de una editorial dependerá principalmente de aquello que publica, y ello se define sobre la base de las evaluaciones” (2023, p. 23). Sobre este punto nos explayaremos más adelante, marcando alguna diferencia de criterio a adoptar en función de la diversidad de materiales que publica nuestro sello, a partir de su doble filiación institucional, en tanto instituto universitario regido por la Ley de Educación Superior y bajo la órbita del Ministerio de Seguridad.
La búsqueda de material y modelos referentes nos permitió estructurar los cimientos. En nuestras lecturas y entrevistas buscábamos documentarnos acerca de los fundamentos y lógicas de funcionamiento de las editoriales universitarias. En alguna de las conversaciones que tuvimos con referentes de otras editoriales universitarias, alguien dijo como al pasar:
Editar es cuidar.
La reflexión resonó con el modo en que veníamos trabajando y le puso palabra. Creemos que, a más de cinco años, se puede decir que ese es el espíritu de nuestra labor. Editar en editorial IUPFA es cuidar. Es entrar en sintonía con el texto y su autor. Es escuchar, interpretar, debatir y contrastar. Es asumir limitaciones y poner límites, o correrlos. Porque también es mostrar dónde puede crecer un texto y animar a ir más allá. Es profundizar, indagar razones, articulaciones, tensiones teóricas. Es disentir. Es aprender.
La editorial es fruto de un largo y rico legado escritor dentro de la PFA. Su vocación la acompaña a lo largo de sus ya más de doscientos años de historia, lo que constituye un acervo cultural excepcional dentro de la institución. Desde las memorias, como modo de dejar testimonio, hasta la necesidad de plasmar la doctrina para educar a las nuevas generaciones. Ya en 1827, solo seis años después de la creación de la Policía, aparece la Gaceta de policía, editada por el comisario Rufino Basavilbaso. En ese linaje, el eslabón que nos precede es la Editorial Policial, cuya trayectoria ha constituido un espacio importante para la circulación de contenidos, preservación de la tradición y el conocimiento dentro de la Fuerza. Reconocer este antecedente y retomar el compromiso honra un legado y renueva el compromiso. En tanto editorial universitaria, la creación de la Editorial IUPFA, marca un punto de inflexión. Al tiempo que se le da continuidad a la tradición editorial dentro de la Fuerza, se rompe con la lógica de la divulgación institucional y técnica para abrirse a las exigencias de la validación científica que hoy demanda un instituto universitario. Aparece, entonces, la necesidad de una curaduría académica, un arbitraje por pares y la inserción de nuestra producción en los circuitos de la ciencia abierta.
Las editoriales universitarias argentinas respaldan y cohesionan las tres funciones sustantivas de la educación superior: docencia, investigación y extensión. En este sentido, la creación de un sello universitario como la Editorial IUPFA responde a demandas concretas: la necesidad de sus docentes de mostrar su trabajo en el aula; de sus investigadores, de hacer visibles sus estudios; del personal técnico, de reivindicar el valor del saber empírico. Para ello, planifica el catálogo, promueve y difunde las producciones y garantiza la calidad editorial del material publicado. Se evidencia, entonces, una confluencia de líneas que fundamentan este proyecto editorial: una patrimonial, enraizada en la necesidad histórica de transmitir y dar testimonio; otra que nace de su condición de sello universitario; y una última que proviene de su mandato institucional, que requiere tanto la preservación de su memoria y patrimonio como la divulgación de su saber operativo y técnico.
Esta toma de conciencia de antecedentes en los que se inscribe el nacimiento de la editorial condujo a una serie de preguntas fundantes: ¿qué hace particular a la Editorial IUPFA?, ¿de qué manera su existencia aporta un nuevo enfoque?, y de aquí la pregunta central, ¿cómo construimos nuestro catálogo?
Entendemos que nuestra dimensión estratégica está ligada a la especificidad del área, la Seguridad. Producir conocimiento propio en esta disciplina no es solo una tarea académica, sino también un acto de responsabilidad institucional. Al sistematizar saberes específicos y técnicos, pretendemos evitar la importación acrítica de manuales extranjeros que no responden a las realidades territoriales y regionales, además de garantizar el acceso gratuito a materiales de calidad, permitiendo que la ciudadanía y el Estado cuenten con argumentos sólidos para el debate público.
Estas convicciones, compartidas con colegas de otras áreas (Iucci, 2023; Córdoba-Restrepo, 2023), cobran sentido en el diálogo con nuestros autores, que se ven compelidos a plasmar su experiencia y reflexión teórica, reconociendo la falta de voces referentes del hacer en nuestra propia latitud.
La labor editorial a partir de la construcción de su catálogo, da visibilidad a aquello que se estudia y articula al interior de las aulas. Mencionemos, por poner un ejemplo, el libro Intersecciones del derecho: un giro reflexivo en la enseñanza, de Máximo Lanusse Noguera y otros (2024), publicado a través de nuestra editorial, dentro de la colección Libros de carrera. Este trabajo coral, escrito por docentes de la carrera y otros referentes del campo jurídico, reflexiona sobre la singularidad del dictado de la carrera de Abogacía en el marco del IUPFA. El libro recorre los paradigmas que sustentan su plan de estudios y los espacios teóricos y prácticos que se comparten con la carrera de Criminalística. Introduce así, en el mundo del Derecho, una perspectiva novedosa: el diálogo con el campo de la Criminalística, que permite a sus estudiantes familiarizarse y poner en valor a ese otro actor con el que necesariamente interactuarán en los tribunales. Es ese tipo de cruces —entre disciplinas, entre saberes, entre actores— lo que define el horizonte de nuestro catálogo.
La función que actualmente se propone sostener la editorial puede sintetizarse en tres ejes: validación, visibilización y promoción de una cultura editorial.
Asumimos la ineludibilidad del proceso de validación en el marco editorial universitario y, por tanto, definimos instancias que van desde la aprobación en el comité editorial que evalúa según criterios de pertinencia y oportunidad hasta la evaluación por pares, pasando por la aprobación de las autoridades de las distintas unidades académicas. Estos modos de validar se articulan y complementan según el caso. Reconocer la singularidad de la institución que nos da entidad también significa encontrar nuestros propios modos de acreditar la solvencia y rigor de las publicaciones. Pretender que textos destinados, por ejemplo, a sistematizar prácticas como la conducción de vehículos circulen por los cánones de la publicación científica sería artificioso además de contraproducente. Por ello, la evaluación por pares, garante por excelencia del rigor científico de una publicación, no puede ser condición sine qua non de todas nuestras colecciones. Para aquellas publicaciones que no dialogan específicamente con el conocimiento científico, hemos diseñado otros mecanismos de validación que velen por las buenas prácticas del proceso editorial, como la revisión de los materiales de la colección Cuadernos de clase por parte de los directores de carrera, o de los manuales operativos por las autoridades del área.
Respecto a la visibilidad, concebimos a la editorial como vitrina del instituto ante la comunidad profesional y científica nacional e internacional y el campo en el que se inscribe. De ahí la enorme responsabilidad de garantizar la calidad de cada uno de los títulos que conforman nuestro catálogo.

Figura N° 1. Muestra de algunos títulos de la Editorial IUPFA.
En cuanto refiere a la cultura editorial, asumimos la función de acompañar la escritura transformándonos con el aprendizaje que nos deja cada nuevo proyecto, al tiempo que somos mentoras y apoyo de la experiencia de escritura de nuestros autores. El proceso de instaurar esto que llamamos cultura editorial, en contraposición a la idea de simplemente poner en papel lo que la institución produce no es lineal ni masivo, pero cada libro publicado con rigor y cuidado deja una huella que se acumula.
La definición de las políticas editoriales es, en última instancia, asumir una posición ética. Con el pensamiento crítico como norte y el compromiso con la construcción colectiva del conocimiento, nuestra política se orienta al debate profesional y académico, propiciamos discursos que interroguen, que abran sentido allí donde el saber tiende a cristalizarse. Atendemos a la calidad como garantía del proceso y procuramos que la publicación deje de ser un reporte administrativo para convertirse en una reflexión de la propia práctica, además de académica, que aporte nuevas perspectivas. En esa dirección hemos construido, de manera paulatina, un sistema de trabajo: directrices técnicas y de estilo, criterios de evaluación, acuerdos con los autores y canales de visibilización propios.
Proyectamos el catálogo como horizonte, el lugar al que queremos llegar. Por ser una editorial especializada, lo organizamos en función de las áreas del instituto. Definimos colecciones y series para cada una de ellas: educación, investigación, extensión; pero también espacios a la memoria, la cultura y al patrimonio institucional. El aspecto netamente operativo tiene también su lugar en el catálogo, donde se sistematizan saberes, protocolos y normativa.
Desde el momento en que recibimos un manuscrito, comienza un proceso de trabajo. La propuesta inicial, validada por su unidad académica de origen, se somete a la evaluación por parte del comité editorial. Una vez que se acuerda la pertinencia y oportunidad de su publicación, queda en carpeta para publicación, remitiéndose a evaluación por pares las publicaciones que así lo requieran.
El período más largo, el de revisión y edición, involucra la colaboración con los autores por parte del equipo editorial. En esta fase revisamos el registro: ¿a quién le habla este texto?, el foco: ¿qué viene a plantear?, el marco: ¿con quién dialoga, con quién discute? Es allí donde, en un intercambio frecuente, respetuoso y fértil con el o los autores, se tensiona la reescritura buscando desplegar toda la potencialidad del texto.

Figura N° 2. Participación en el stand de Red de Editoriales
Universitarias (REUN) en la Feria del Libro 2024.
Luego vendrá el proceso creativo detrás de la presentación visual del libro. Nuestra diseñadora, que ya ha definido una estética y una línea distintiva para todo el catálogo, elige un criterio singular para cada colección y uno distintivo para cada libro, atendiendo incluso a la serie específica a la que pertenece. Diseño, maquetación, detalles sobre la selección de materiales, impresión y encuadernado y comunicación con la imprenta son el último paso en la producción.
Aunque lo hemos presentado en fases consecutivas, el trabajo se planea y ejecuta en equipo: la coordinación entre editora, correctora y diseñadora es también diálogo, acuerdos y tensiones en función del mejor producto posible.
Cuando finalmente llegan los ejemplares de la imprenta, es cuando ponemos en marcha su presentación y circulación, que es, en definitiva, el momento en que el libro cobra vida.
A la luz de lo desarrollado en esta breve semblanza, que no busca ser exhaustiva, podemos reconocer dos misiones que funcionan a la vez como bitácora y como desafío. Prestar voz y romper el hermetismo.
Entendemos que propiciar el camino que va del conocimiento práctico y técnico a la escritura académica es necesario. Convertir el conocimiento en texto publicable exige una forma textual específica, con sus propias reglas, y ese pasaje raramente se hace solo. Ser herramienta de ese recorrido es, precisamente, nuestra tarea. Para ello, procuramos generar el marco de respeto y confianza necesario para articular de manera eficaz con el universo de conocimiento empírico y teórico de nuestros autores, poniendo nuestro oficio editor al servicio de su voz.

Figura N° 3. Conversatorio con autores. Feria del Libro “IUPFA Escribe” (2024).
A partir de allí, el otro gran desafío es el de la “salida exogámica”; movimiento que, en rigor, está implícito en la decisión misma de crear una editorial universitaria. Publicar es reclamar un lugar en el debate profesional y académico, implica salir de la lógica de la producción hacia adentro sin perder la voz propia, asumiendo la posibilidad de recorrer un camino común, que se retroalimente con otras miradas, otras experiencias, otras construcciones. Los saberes que durante décadas encontraron su cauce en formatos y circuitos propios –con sus lógicas, sus autoridades y sus modos de validación consolidados– no migran de la noche a la mañana hacia los estándares de la publicación académica abierta. Se trata de un movimiento gradual, que requiere construir confianza en ambas direcciones: hacia afuera, ganando presencia en los espacios del debate profesional y científico; y hacia adentro, mostrando que publicar con rigor y visibilidad no diluye la identidad institucional sino que la fortalece. El conocimiento que no circula no existe; se pierde con quien lo porta, se diluye en la práctica cotidiana, queda fuera de la conversación. Publicar es garantizar su transmisión, pero también es tomar parte del debate público con voz propia y documentada. En función de esa visibilidad y ese protagonismo entendemos que cada publicación es también un acto de responsabilidad institucional.
Como en agosto de 2020, seguimos trabajando con el anhelo de “salir mejores”. Esperamos estar siempre a la altura del desafío y de la confianza que nos honra y compromete.
Arévalo, P. (2023). La edición universitaria en América Latina. En L. F. Arris (Ed.), 25 apuntes de la edición universitaria (pp. 19-24). Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). https://doi.org/10.19083/978-612-318-498-8
Córdoba-Restrepo, J. F. (2023). Las posibles vitrinas del catálogo editorial. En L. F. Arris (Ed.), 25 apuntes de la edición universitaria (pp. 39-43). Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). https://doi.org/10.19083/978-612-318-498-8
Estatuto del Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina. IUPFA. Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina. (2012).
Iucci, C. (2023). Editorial #18. Integralidad de funciones universitarias. +E: Revista de Extensión Universitaria, 13, e0001. https://doi.org/10.14409/extension.2023.18.Ene-Jun.e0001
Lanusse Noguera, M., et al. (2024). Intersecciones del derecho: un giro reflexivo en la enseñanza, Editorial IUPFA.
Soto-Ramírez, M. (2023). ¿Qué es una editorial universitaria? En L. F. Arris (Ed.), 25 apuntes de la edición universitaria (pp. 25-30). Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). https://doi.org/10.19083/978-612-318-498-8
Cita sugerida: Rosa, M.M. (2026). La editorial universitaria como puente. Experiencia y reflexiones desde la Editorial IUPFA. Minerva. Saber, arte y técnica, 10(1). Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina (IUPFA), pp. 80-89.
Rosa, María Marta
Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires, con estudios de posgrado en la ONG Centro Dos y formación en escritura en diversos espacios académicos. Fue secretaria de redacción en la Secretaría de Investigación y Desarrollo del Instituto Universitario de la Policía Federal y docente en el área de lectura y escritura académica en la misma institución. Actualmente es directora de la Editorial IUPFA.